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“Si quieres andar con nosotros esta noche, seremos deseo en tu sangre, seremos las manos que te arrastren hacia abajo”. Con una voz tamizada de reverbs sobre la base lenta, electrónica y oscura, Röyksopp nos abre la puerta de su castillo nórdico. Svein Berge y Torbjørn Brundtlandson los hombres detrás de este proyecto que ya posee cinco discos.


Para comprender en su plenitud la real carga conceptual detrás de este nuevo trabajo discográfico (The Inevitable End), considero necesario que nos remontemos a los orígenes mismos de los integrantes. Ambos son noruegos, oriundos de la ciudad de Tromso, una ciudad que ha sido conocida por haber albergado la primera iglesia más septentrional del mundo, llamada “Santa María juxta Paganos”.


En más de una ocasión, el dúo ha declarado su postura en favor del paganismo como forma de vida, es decir, la creencia en los antiguos dioses de su región por sobre el dios católico. El inevitable fines la correcta traducción del nombre de este álbum, e inevitable resulta detenerse a contemplar el porqué de tal.


La era del LP ha concluido, al menos para ellos. Han dicho que seguirán haciendo música, pero que ésta llegará al público bajo nuevos contenedores, lo que sería un fin. Bajo esta influencia, damos play al álbum y surgen los símbolos.


Luego del primer track llamado ‘Skulls’, el cual brevemente comentamos al principio, llega ‘Monument’, herencia del simple ‘Do it Again’. Junto a la voz de Robyn dan rienda suelta a un nuevo manifiesto hecho canción. “Haz un espacio para mi cuerpo, cava un hoyo. Este será mi monumento, este será el faro cuando me haya ido”, reza la letra sobre el influjo de una renovada base mid tempo, igualmente mística a la versión que conocíamos pero superior en cuanto a lo rítmico.


Ya el tercer track (‘Sordidaffair’) ha de proponernos la melancolía de una relación nublosa traducida en colchones de bellos sintetizadores de ensueño. Una sutil muestra de lo que son capaces cuando de viajes mentales se trata. Nos permiten descansar y, tras concluir el viaje de ‘Sordid Affair’, ‘You Know I Have To Go’ nos retiene en la tierra, sin forma, sin ritmo, son solo sensaciones.


Notable resulta la correcta intervención de las voces invitadas (Ryan James, JamieMcDermott, SusanneSundfor y la ya mencionada Robyn) que aportan cuerpos perfectos para transmitir las emociones que el disco envuelve.


Momentos hay muchos, incluso más que la cantidad de tracks que contiene. Cada tema posee un peso y climas disímiles e igualmente bellos en su transcurrir. Cito ejemplos al azar, dejando miles afuera: el estribillo explosivo de ‘Save Me’, el crescendo constante de ‘I Had This Thing’ y su futuro como clásico de remixes, Robyn preguntando “What the fuck is wrong with you?” en la extraña ‘Rong’, la minimalista belleza de ‘Here She Comes’…podría seguir.


Ya sobre el final del disco, los Röyksopp se ponen de frente a quien los escucha para decirle gracias, en un track que se titula ‘Thank You’ y que cierra la puerta.


El fin inevitable de este trabajo parecería el mismo que ofrece la visita a una caverna: sumergirnos en una oscuridad profunda y envolvente, tamizada por sensaciones intensas en un espacio cerrado. Quizá eso es la música, más que nada la creada por hombres de mente abierta que no se atan a definiciones mundanas: encerrar el infinito en el espacio de un disco.

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