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Para los que recuerdan a Chris Glover, AKA Penguin Prison, y su producción homónima de unos cuatro años atrás, sabrán que su increíble capacidad como multiinstrumentista, cantante, DJ y productor suele depararnos sorpresas. Si en el álbum anterior habían sido sus increíbles hits bien electro pop (“Multi-Millionaire” y “Don’t Fuck With My Money”) los que no dejaran sin aliento, es ahora esa pizca funky que tomaron sus guitarras, las letras, la energía mucho más cercana al pop que a la electrónica.

Un álbum casi veraniego, lleno de momentos synth pop de los ochentas y temas que posiblemente sean cantados alguna vez por artistas como Beyonce, Bruno Mars, Kelly Clarkson, Carly Rae Jepsen o Sam Smith, y que en la voz de Chris Glover queda hasta casi insólitas por su excesivo pop, como es el caso de “Show me the way”.

Sin duda, “Try to loose” es el hit que con dejos a Duran Duran se nos grabará en la mente y más nos hará bailar. “Never Gets Old” transita entre un track de Wham y el tema central de la película “Los cazafantasmas”; una pieza ideal para nostálgicos.

“Calling Out” es un tema pop de nuestra época muy digno de Passion Pit y bandas similares. Pero el clima ochentoso regresa con “Caught in a Daze”. Y es a a partir de este punto donde las referencias se multiplican, como con  “Laughing at the Floor”, que contiene flashes a The Strokes.

“Run it Up” es el más extenso del álbum y lamentablemente se lo siente así, pero por suerte luego llega “Sit down”, que con la mitad la duración de su antecesor, duplica su calidad y su talento.

“In the Woods” se destaca por ser lo más soft-pop del disco y es ideal para terminarlo; nos relaja, nos descansa y nos deja el espacio para asimilar lo escuchado.

Posiblemente, Lost In New York no sea perfecto en su conjunto, pero si es una excelente colección de canciones que escuchados de forma independiente son más que efectivos.

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